Un encantador mecanismo de supervivencia. La sonrisa de tu Bebé.

La Sonrisa de un Bebé no solo nos llena de alegría, es mucho más.

La sonrisa del bebé es un fascinante mecanismo de supervivencia, la herramienta que utilizan para establecer sus primeras relaciones y la única forma de decirnos “me siento bien” cuando todavía no pueden hablar.

Tan importante es para ellos sonreír, que están preparados para hacerlo antes de nacer.

La nueva tecnoligía en ecografías de ultrasonido han permitido a los expertos comprobar que los bebés ya sonrien en la barriguita de mamá. Demostrando que la sonrisa no es un gesto imitado sino algo que viene innato en el ser humano.

Los bebés vienen provistos de la capacidad de sonreír, y no precisamente para salir guapos en las fotos, sino para algo mucho más importante… sobrevivir. Nuestro pequeño nace con el instinto de mantenerse cerca de mamá como medida de protección.

Por eso, en cuanto aprenda a gatear, su objetivo será perseguirla por toda la casa. Pero ahora acaba de nacer y no puede moverse ni agarrarse al pelo de su madre como hacen nuestros primos los primates. Lo que sí puede hacer es llorar (y así llamar su atención), mamar (y favorecer un acercamiento físico privilegiado) y… claro está, sonreír, seducir a su mamá para que desee estar cerca de él y compensarla por lo cansado que puede ser hacerse cargo de una personita recién llegada.

Le hemos veremos sonreír mientras duermen pero, el día menos pensado, el bebé nos regala un momento único e inolvidable: su primera sonrisa de verdad, dedicada a nosotros en exclusiva, mirándonos fijamente a los ojos. Después, llegan los gorjeos y las carcajadas contagiosas.

Con los años, podemos olvidarnos de si pasó o no la varicela o cuántos años tenía cuando se le cayó su primer diente, pero lo que nunca olvidan los padres es la emoción que sintieron al recibir, por sorpresa y a bocajarro, la primera sonrisa de su pequeño… una sonrisa irresistible.